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Planificación familiar… No tiene porque afectar tu sexualidad Por: Sayra Porta

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El usar métodos anticonceptivos como la píldora, el diafragma, las inyecciones, etc., son medidas que usa una mujer para evitar el embarazo, pero claro está que esto invariablemente afecta su sexualid

La expresión más sutil de la femeneidad es el vínculo entre hacer el amor y concebir hijos. Por eso el usar anticonceptivos, da a la mujer la posibilidad de disfrutar de su sexualidad sin preocuparse de la fertilidad

Por: Sayra Porta

El usar métodos anticonceptivos como la píldora, el diafragma, las inyecciones, etc., son medidas que usa una mujer para evitar el embarazo, pero claro está que esto invariablemente afecta su sexualidad, si no muchas estarían al borde de la locura.

 Tengo 28 años, es decir, que desde hace unos quince mi cuerpo ha estado apto para tener un hijo”, dice Mariela. “Mi esposo y yo estamos luchando por establecernos económicamente y hemos evitado tener familia. Por eso, cuando cada mañana me tomo una píldora anticonceptiva, me siento segura de que el embarazo no va a ocurrir. Eso sí, sé muy bien que si hubiera nacido en otra época, ya tendría por lo menos tres o cuatro hijos’’.

  Antes, el hecho de tenerlos o no dependía del ciclo del sistema reproductivo. Hoy, con los contraceptivos, yo puedo controlar el embarazo. Debo reconocer que las relaciones íntimas han sido, para mí, sólo por amor, por placer o por autoestima, pero nunca para tener un bebé. “Un día Ana, mi mejor amiga, me avisó que vendría a visitarnos. Cuando la fui a buscar al aeropuerto, me sorprendí al ver su vientre abultado. Ana estaba embarazada. Instintivamente comparé su cuerpo al mío, que está en plena forma física y sentí cierta vanidad, pero la deseché rápidamente.

 En ese momento en mi mente surgió un vínculo: si tienes sexo, puedes tener familia. Por supuesto, intelectualmente yo lo sabía pero era como si mi cuerpo, acostumbrado a la seguridad de los anticonceptivos, lo hubiese olvidado. Cuando llegamos a casa, miré a mi esposo de otra manera; siempre lo había visto como un padre abstracto y, de pronto, me percataba de una realidad biológica: él tenía espermatozoides. Y uno solo de esos microscópicos elementos podría aumentar el volumen de mi abdomen y formar una criatura.

‘‘Como buenos descendientes de la revolución sexual, nosotros teníamos nuestra mente sometida a las imágenes y tentaciones del sexo recreacional.  Como consecuencia de esto, el sexo reproductivo ocupaba un territorio separado en nuestras vidas”.

¿SEXOS SIN CONSECUENCIAS?
  Antes de que el control de la natalidad estuviera disponible, el sexo para las mujeres solteras era complicado, por la posibilidad de tener un embarazo no deseado, lo que significaba exponerse a la crítica de la sociedad o al aborto. Hoy, sin embargo, las consecuencias del sexo son más manejables, las mujeres crecen con la píldora. Pueden ser sexualmente activas durante años, antes de pensar en tener un hijo. Hasta la definición de una mujer decente ha cambiado: ya no es alguien que se abstiene del sexo, sino que toma precauciones.

 Lo más notable sobre la revolución de los anticonceptivos es que una mujer puede tener sexo sin preocuparse de su fertilidad, o bien regular su fertilidad para disfrutar libremente del sexo.  “Las mujeres de hoy en día, han crecido pensando que pueden controlar la capacidad de concebir. Para ellas, el sexo está más vinculado a las relaciones de pareja, que a la procreación. Cuando les he dado conferencia a las jóvenes, les cuesta aceptarlo como un todo, pues la realidad del embarazo les da temor y la ven lejana”, opina la doctora Carol Nedelson, profesora de siquiatría de la Escuela Médica de la Universidad de Boston, Massachusetts.

 “Según Estela, de 32 años, “en la mayor parte de mi vida adulta, el sexo y los bebés eran como polos separados. Cuando era una adolescente, pensaba que no podía tener sexo porque quedaría embarazada. Al casarme, empecé a utilizar el diafragma y lo único que me importaba era la calidad de mi vida sexual. Pero un día descubrí que estaba embarazada. Para mí fue un impacto, ya que había olvidado que eso podría pasar. El método me había fallado. Vi el sexo como un problema y me tomó mucho tiempo aceptar de nuevo que era placentero y bueno para la relación.

EL CONCEPTO DEL SEXO SOLO COMO PLACER
  El sexo ha sido “vendido” a las mujeres de nuestra generación como algo placentero, que te hace sentir bien. Si estás insegura sobre tu imagen, el sexo puede hacerte sentir mejor y elevar tu autoestima. Si tienes dudas sobre el amor de un hombre, dormir con él aumenta tu confianza.
 La revolución sexual hizo cambiar ciertos conceptos en algunas mujeres, hoy saben que se puede disfrutar del sexo sin compromisos.

 Convencer al hombre es fácil, pues todo lo que tiene que hacer una mujer es no exigir matrimonio. Pero para convencerse ellas misma se requiere de algo más. Para disfrutar con libertad de hacer el amor, una mujer debe separar mentalmente el sexo de la procreación y eso es difícil, pues el costo de la reproducción todavía es más alto para una mujer que para un hombre. Cuando el sexo casual provoca un embarazo accidental, las consecuencias para ella pueden ser desastrosas. No todas están a gusto tener que insertarse el diafragma, aplicarse un espermicida o pedirle a su compañero que utilice un preservativo (condón). 

  La mayoría de los hombres esperan que la mujer siempre esté lista para hacer el amor. Por esa razón muchas no quieren que las vinculen con su fertilidad. Lo malo es que cuando se avergüenzan de su capacidad reproductiva, están avergonzándose, a la vez, de ser mujeres.

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