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Razones, Causas y Efectos del Fracaso Escolar!

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Cuando un niño, ya sea el suyo o el de alguien más fracasa en la escuela, ¿de quién cree que sea la culpa…? Tal vez lo primero que usted responderá es que la culpa es de su hijo, pues no pone la suf

Todo niño puede ser exitoso en la escuela, pero para que esto sea posible se necesita estar al pendiente de todo, hasta de ‘detalles fisiológicos’ que pasan desapercibidos

Por: Adri Hernandez

Cuando un niño, ya sea el suyo o el de alguien más fracasa en la escuela, ¿de quién cree que sea la culpa…? Tal vez lo primero que usted responderá es que la culpa es de su hijo, pues no pone la suficiente atención ni dedicación a sus estudios y por eso se retrasa con respecto a sus compañeros. Pero está equivocado… La culpa también puede ser suya, como padre, por no poner atención a “detalles poco importantes”, al menos aparentemente. Aspectos de tipo fisiológico, como por ejemplo problemas con la visión, el oído o inmadurez del sistema nervioso central. Pero cualquiera de esos problemas puede ser corregido si padres, profesores y autoridades escolares no los siguen ignorando.

LAS RAZONES

Una tercera parte de los niños en edad escolar fracasa. Y cuando se les pregunta a estos alumnos la razón, suelen responder simplemente que les cuesta mucho hacer bien algunas de las tareas que se les exigen. En cambio, si preguntamos a los que les tienen a su cargo lo que dicen es que son distraídos, vagos, inconstantes, niños que no prestan atención a lo que hacen. Sin embargo, no hay niños desatentos; un niño es el ser más inquisitivo y curioso que existe, capaz de cualquier cosa para procurarse información y explicación de todo lo que tiene alrededor. Sólo cuando no está sano o tiene dificultades biológicas es cuando se “apaga” esta actividad desbordante y arrolladora.

LAS CAUSAS Y EFECTOS

Le ha comprobado científicamente que en muchos de los niños que fracasan en la escuela las funciones cerebrales que debieran ser capaces de realizar con cada uno de sus órganos sensores no están neurológicamente maduras, por lo que algunas o todas de las funciones musculares complejas no están bien desarrolladas como los movimientos oculo-motores, el desplazamiento, la manualidad o la función ventilatoria asociada al lenguaje.

También se ha constatado que en muchos casos los niños presentan unas mínimas disfunciones debido a que su sistema nervioso central no se ha desarrollado plenamente. Son disfunciones ligeras, pero si no son corregidas pueden conducir al niño, directo al fracaso escolar.

Son formas de percibir por el cerebro las cosas de manera ligeramente diferente a como son en realidad y como las capta sus órganos sensoriales, por lo que no son entendidas correctamente. Es algo que sume al niño en una evidente confusión y de ahí su lentitud, sus desorganizadas respuestas y el tremendo esfuerzo que le supone comprender las cosas.

Así que lo que hace es ir abandonando las tareas que le requieren mayor esfuerzo y desgaste.

¿HAY ALGO QUE SE PUEDA HACER PARA RESOLVER EL PROBLEMA?

Las herramientas para recuperar al niño son simples programas terapéuticos domésticos con los que poco a poco se logra una completa reorganización neuronal. Estos programas se llevan a cabo en casa y son los padres quienes los deben poner en práctica. El tratamiento se acompaña de terapias de estimulación del cerebro en las áreas afectadas. Son ejercicios muy simples con los que se logra una estimulación frecuente de baja intensidad.

Re-estimulación del cerebro

A través de los sentidos. Los sentidos son los canales de entrada de información al cerebro. Aunque de los cinco, la vista, el oído y el tacto son los más importantes. La vista: La función visual cerebral requiere de la adaptación pupilar y de una correcta actividad nerviosa de los músculos oculares extrínsecos. Si eso no ocurre, el niño ve como si le hubieran administrado un colirio suave para paralizarle la acomodación de la pupila y el movimiento ocular, con la lógica alteración de la función cortical de la lectura y su comprensión. El oído: El cerebro necesita tener la suficiente capacidad de discriminación de frecuencias auditivas con la fineza necesaria y ser estimulado a niveles adecuados. Cualquier alteración de esta función lleva a la imposibilidad de centrarse en lo que se quiere oír y todo lo que acontece simultáneamente, generándose una causa permanente de perturbación neurológica que, con frecuencia, se convierte a su vez en causa desorganizativa de otras funciones.

El tacto: Una buena percepción táctil es imprescindible. La ausencia de reflejos táctiles incapacitan al niño para sentir llevando al cerebro a no saber lo que está sucediendo en el cuerpo ni a discriminar entre sensaciones parecidas pero distintas. Un “sentido” apenas conocido: el que permite descifrar los cambios de posición y los parámetros que intervienen en el movimiento de nuestro cuerpo y por lo tanto, en la coordinación y cuya percepción continua posibilita que la percepción de los otros sentidos sea correcta.

Es pues posible integrar a un niño con dificultades de aprendizaje a su medio natural sin la patología que le generaba su fracaso escolar. Y es posible hacerlo con un alto nivel de autoestima y apoyo por parte de los padres, profesores y autoridades que le proyectará hacia una vida plena en todos los aspectos de la vida, sobretodo en el escolar!

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