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VOY CON MI HACHA ED40-2019

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En mis tiempos….Mmmmh, Cuando oyes que alguien empieza con esa frase “En mis tiempos” debes de tener en cuenta que, casi sin temor a equivocarte, se trata de un viejo que viene viviendo en este mundo por lo menos desde que se acabó la II guerra mundial, o sea que vivió los últimos años de la primera mitad del siglo XX, toda la segunda mitad del mismo siglo y los años que van de este siglo XXI…….. Todavía quedamos algunos viejos de esos y nos gusta platicar de nuestros tiempos. Pues bien, aquí te voy….

En mis tiempos las familias eran grandes, por lo menos comparadas con las familias de ahora. Una familia de media docena de muchachos, era una familia pasadera, pero más bien tirando a chica, porque lo más común es que las familias anduvieran alrededor de la docena, pero las había hasta de docena y media y algunas de más, un primo del rancho tenía 18 hijos en su familia y un vecino del pueblo tenía 20, nomás para contarlos esa un problema, aquí corría uno, allá se atravesaba otro, más allá se escondía otro… o contabas de más o contabas de menos…Por aquellos tiempos las familias vivían del trabajo del campo, por eso se necesitaban muchas manos para trabajar… aunque vinieran con bocas que alimentar…. todavía no había robots.

En todas la familias, hasta en las ‘mejores’ había rivalidad entre los hermanos y hermanas. El mayor siempre era más respetado y presumía su primogenitura, y a veces abusaba por ser el más viejo; el menor era el mimado por el ser el más chico, y los demás hermanos luchaban por mantener un lugar decente en la escala de hermanos. Las hermanas mayores ayudaban en la crianza de los menores y casi eran unas segundas madres……..Pero las familias con muchos hijos se fueron acabando. Los hermanos de en medio cada vez fueron menos y hoy en día tiende a desaparecer ese hermano de en medio, ese que ni era mimado como el menor ni respetado como el mayor. Muchísimas familias se conforman por madre, padre y dos hijos, y hay quienes están abogando por familias sin hijos, dirán parejas sin hijos, porque lo que hace una familia son los hijos, no hay familia sin hijos. Cierto que ya no se necesitan muchas manos para labrar la tierra, sembrar, cultivar y cosechar, pero ¡eran muy bonitas las familias numerosas de antes!… Eran muchas bocas, pero parece que nos alimentábamos con menos dificultades que ahora… Sería que no pedíamos muchos y no desperdiciábamos como hoy de acostumbra. Algo nos está fallando…¿o qué?

“La familia pequeña vive mejor”     Decía una propaganda de mediados del siglo pasado para estimular a las parejas a tener pocos hijos, y hoy, como te decía antes, ya se aboga por cero hijos… y las circunstancias de la vida moderna, parece que allá nos llevan. No es que los que crecimos en familias numerosas no quisiéramos tener una familia, por lo menos de media docena…Ah, pero ya no son los tiempos de antes… Uno se pregunta cómo le harían nuestros padres para alimentarnos y vestirnos a tantos hermanos. Por un lado, sabían reciclar. El pantalón que estrenaba el hermano mayor, o el vestido de la hermana mayor, todos lo cuidábamos porque sabíamos que iría pasando de hermano a hermano hasta que ya no le cupieran más parches. Los vestidos no se parchaban tanto como  los pantalones, las mujeres eran más cuidadosa, pero no renegábamos ni pedíamos huaraches Adidas ni etiquetas famosas, ni siquiera tener mucha ropa, la que teníamos la usábamos hasta que se acababa, qué esperanzas que la dejáramos para comida de polilla como hoy se usa… Hoy se desperdicia mucho y estaría carbón vestir a la moda a una docena de hijos.

Las mamás así como sabían hacer maravillas en las maquinitas de coser para hacer ajustes en la ropa sabían hacer maravillas en las ollas para hacer rendir lo que hubiera para comer… comidas más nutritivas y sabrosas que las rápidas de ahora. No había gordos en el rancho y pocos en el pueblo, no había desnutridos, teníamos energía para pasar el día jugando en la escuela o en la calle y sólo íbamos a la casa a comer… Hoy no se puede y son muchos los muchachos/as que tienen que asar sus días encerrados en unos apartamentos o casa pequeñas (hasta los animales en el zoológico tienen más espacio que algunos humanos, No es justo) Pero es que no se puede andar en la calle con confianza.

Puede ser que la nostalgia me haya hecho un poco pesimista de nuestro modo de vida familiar actual, simplemente digo que…….. ¡Cómo le harían nuestros padres para mantenernos a tantos!!!

Lo malo es que hasta que llegamos a viejos y ellos ya no están es cuando nos damos cuenta de los sacrificios que hicieron por nosotros, del amor que nos tuvieron…..A lo mejor eso es lo que falta en nuestra sociedad moderna: Amor.

Saludos y ¡Salud! Hasta la próxima semana

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