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VOY CON MI HACHA ED41-2019

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Mi ‘oración’ de la mañana… sin falta, es. Dios, en este día dame la fuerza para no meterme en lo que no me importa, y, si lo quieres, Señor, mándame males ajenos, mándame pena y dolor, pero lidiar con pendejos ¡no me lo mandes, señor!  Aquí a veces caigo de rodillas, junto las manos y pongo ojos suplicantes…¡¡Please!!! sobre todo cuando el día anterior las experiencias han sido memorables por las pendejadas vividas.

No te creas, no soy muy rezandero, pero sí es ese mi deseo para cada día y todos los días de mi vida.

Pocos son los días que logro que se me conceda mi petición y debo decirte que esos son los días más felices de mi vida… cuando no me meto en lo que no importa ni tengo que lidiar con pendejos.

En cuanto a no meterse uno en lo que no le importa, casi siempre es cosa de uno, cosa que uno puede controlar, y digo casi siempre, porque se pueden dar casos en que las cosas se metan con uno, y sin embargo, siempre es uno el que acepta las cosas que le importan o no. Nomás que a todos nos gusta andar de metiches, el que diga que no, que me diga quién le pidió su comentario.

En cuando a lidiar con pendejos, eso es otra historia, porque abundan…mos. El dicho recomienda: No te acerques nunca a un chivo por delante, a una mula por atrás, y a un pendejo por ningún lado… Mantenerse retirado del chivo y la mula no es tan difícil porque no andan por todos lados, pero no acercarse a los pendejos, eso sí que está ca…nijo, porque a veces diario nos encontramos rodeados de seres de esa abundante especie… y lo que es más pior tenemos que convivir toda la vida con el pendejo que somos, en más o menor grado, tú y yo y todos. Sí, todos tenemos la virtud de la pendejez, y nunca se te vaya a ocurrir decir que el que no sea pendejo que lance la primera piedra, porque te dejarán tapado de piedras la bola de pendejos… y luego dirán que entendieron mal…

La realidad triste o alegre de la vida (según del cristal con que se mire) es que no podemos escaparnos de la pendejez, ni de la de los demás ni (mucho menos) de la nuestra. Parafraseando pendejamente un dicho diremos que “el sabio comete siete pendejadas al día”, los que estamos a millas de la sabiduría, ¿cuántas pendejadas haremos día tras día?

La primer pendejada que el 99.99% cometemos es negar que somos pendejos. Vemos con mucha facilidad la pendejez en todos los demás, pero nunca en nosotros mismos. “Lo de mi compadre es pendejez, lo mío se ser sencillo, ser buena gente, pero no soy pendejo” El humano que no acepte su pendejez es como el drogadicto que no acepta que tiene un problema. Lo segundo es estudiar. Estudiar la vida de los pocos sabios que en el mundo han sido, los verdaderos ejemplos de humanidad, los que trataron de entender a la humanidad y al universo, los que dejaron ejemplos de vidas vividas en búsqueda de la verdad y que supieron conformar sus vidas a la Verdad que descubrían, fueron auténticos… no fueron tan pendejos.

Siempre que veo a alguien infeliz, alguien que no ríe ni sonríe, alguien amargado… lo único que puedo decir es “pobre pendejo, te compadezco, busca la forma de salir del pozo donde has caído y que muy probablemente tú has cavado, porque no fuiste capaz de reconocer tu pendejez”

Por el contrario, sin falta, siempre que encuentro a una persona feliz y satisfecha va a ser una persona que ha aceptado su pendejez y, no la presume, pero no la niega y lucha por controlarla con humildad y aceptando a los demás tal como son.

Otra pendejada muy común es ‘hablar’; si eres pendejo no quieras opinar de todo, cierra el pico, habla sólo cuando sea muy necesario y sólo lo necesario…

Alguien dijo con mucha razón: “Un pendejo callado es oro molido”…. si no eres muy pendejo estarás pensando… “y un pendejo que no escribe es oro remolido”…. pue’que tengas razón, pero me haré el desentendido porque escribir pendejadas me ha dado, sino para comer, sí para poder decir ¡¡¡Salud!!! 

Saludos y hasta la próxima.  

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