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¿A QUÉ SE LE LLAMA SER SEXY?

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Antes de intentar contestar a la pregunta que encabeza este artículo, primero nos haremos otros cuestionamientos… ¿Qué es lo que nos hace vivir más años? ¿Qué ha inspirado grandes obras musicales y literarias? ¿Qué hace que la piel adquiera un brillo especial? ¿Qué ha sido capaz de originar renacimientos y batallas? ¿Qué es esto tan importante para la humanidad y que, sin embargo, sigue siendo un misterio? Efectivamente, estamos hablando del sexo.

Tony Buzan, uno de los más importantes investigadores del aprendizaje y autor de 80 libros acerca del cerebro, afirma que los seres humanos tenemos diez tipos diferentes de inteligencia. Sostiene que una persona inteligente no sólo puede hacer buen uso de los números y las palabras, sino que es alguien que puede reaccionar efectivamente ante cualquier situación.

Hacemos deporte con el cerebro, nos relacionamos con los demás a través del cerebro y, cuando hacemos el amor, el cerebro tiene mucho que ver. Los últimos descubrimientos han revelado que la inteligencia sexual es una Súper Inteligencia, ya que combina y manifiesta a los otros tipos de inteligencia como son la creativa, la personal, la social, la espiritual, la física, la sensorial, la numérica, la espacial y la verbal. Contrario a lo que se suponía, el sexo está en el cerebro y no es un asunto exclusivo del nivel genital; es una energía que conduce todos los recursos intelectuales y físicos de las personas para asegurar la supervivencia de la raza humana…

Entonces, ¿a qué se le llama ser sexy? Esta pregunta la hizo la periodista Nancy Hellmich a los mejores escritores de novela-ficción para saber cuáles características eran indispensables para sus héroes y heroínas. El héroe es fuerte, ingenioso, inteligente, con un gran sentido del humor y se puede comunicar fácilmente con los demás. La heroína es vista como alguien inteligente, divertida y con criterio propio. Por lo tanto, no debe sorprendernos que la gente considere que la personalidad es lo más atractivo de las personas. No son los músculos marcados en el hombre, ni el cuerpo escultural de la mujer lo que en realidad atrae al sexo opuesto, sino el cerebro y la inteligencia.

Todos hemos experimentado en algún momento que nos atrae una mujer hermosa y curvilínea, o un hombre guapo y atlético que vemos de lejos; pero en el momento que nos lo presentan y empieza a hablar, la ilusión se desmorona.

¿Cuántas veces habremos visto personas físicamente atractivas? Tienen altura, facciones bonitas, buena figura pero, a pesar de todo, les hace falta “algo”… como que les falta vida, brillo en los ojos, orgullo y seguridad. Caminan como feos, hablan como feos, se comportan como feos y ¡¡se ven feos!! Por otro lado, también hemos conocido personas que no son físicamente atractivas, pero decimos que tienen ese “no sé qué” que atrae. Ese “no sé qué”, es actitud, calidez, inteligencia, capacidad de escuchar y de comprender, educación, porte, carisma… Y todo esto son rasgos de la personalidad, ni más ni menos.

Las investigaciones demuestran que uno de los principales ingredientes dentro de los elementos de atracción es la inteligencia social, ya que genera un aura de confianza y apertura en la persona que invita a querer estar con ella y a ser su amiga. Ser seductor no es asunto fácil y requiere de la aplicación de todas las inteligencias que tenemos. Los sentidos juegan un papel primordial en este proceso: el olfato, la vista, el tacto y la voz se ponen en juego para abrir la mente del posible amante. Es por eso que los detalles como cenar a la luz de las velas, estar limpios y perfumados, crean un ambiente propicio para el amor. Se necesita de la imaginación y la creatividad para experimentar y sorprender al otro. El aburrimiento y la rutina matan la pasión, mientras que el juego une, divierte y relaja.

La manera en que utilicemos las palabras harán que la conversación sea interesante. Si somos físicamente cariñosos con el otro, estamos nutriendo la relación. Así mismo, se requiere ser un enamorado de la vida y asombrarse de la magia de nuestro alrededor para, así, poder contagiarla. En el mundo de la sexualidad -sin importar la edad que se tenga- se confirma que un cuerpo sano, tonificado y flexible es el resultado de autodisciplina, amor por uno mismo y gran esfuerzo, por lo que para ambos sexos resulta un gran estimulante.

Para concluir se puede decir que cuando logramos un cuerpo bien cuidado, una mente inteligente, creativa, ágil y abierta, con una actitud de curiosidad, exploradora, como de niño, romántica y consciente, entonces lograremos ser la persona más sexy sobre la tierra… ¡¡Y si no lo cree, inténtelo y se asombrará de los resultados!!

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