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El Consejo del Oso

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Cada año, dos amigos iban a las montañas a pasar sus vacaciones. Allí nadaban, iban de pesca y cazaban animales. Un día ambos caminaban juntos en el bosque cuando, de pronto, vieron aparecer frente…

 Cada año, dos amigos iban a las montañas a pasar sus vacaciones. Allí nadaban, iban de pesca y cazaban animales. Un día ambos caminaban juntos en el bosque cuando, de pronto, vieron aparecer frente a ellos un enorme oso de color café que salía de entre los matorrales.  

 No llevaban armas y sintieron gran temor al ver avanzar aquel animal hacia ellos y no precisamente con aspecto de tener buenas intenciones. 

 Uno de los hombres, sin pensar más que salvar su pellejo y sin decir palabra a su amigo, se trepó al árbol más cercano y buscó refugio entre las ramas.

 El otro, más lento, y viendo que no tenía ninguna posibilidad de escaparse del animal, se tiró sobre el suelo haciéndose el muerto.

 Él había oído que los osos nunca atacan a un cuerpo muerto, por lo tanto se quedó muy quieto conteniendo la respiración y tratando que ni siquiera se oyeran los agitados latidos de su corazón.

 El oso se le acercó… lo olfateó. Husmeó con el hocico en su oreja, luego en su mochila, y como el hombre parecía realmente estar muerto, éste regresó por el mismo camino por el que había aparecido.

 En un primer momento, el viajero no se atrevió a moverse. Luego abrió lentamente los ojos y con mucha precaución levantó la cabeza y miró a su alrededor.

 -Ya puedes bajar de ahí- le dijo a su amigo, que seguía trepado en el árbol.

– Ese oso puso su hocico muy cerca de tu oreja- dijo el amigo-. ¿Es que acaso te estaba contando algún secreto?- preguntó en tono de sarcasmo..

– Algo así- respondió el otro-. Me dijo que tuviera cuidado de no elegir amigos que me abandonasen al primer signo de peligro.

 Apenado, el amigo se dirigió a donde su tienda de campaña, levantó sus cosas, y se fue a casa. Nunca más volvió a buscar a aquel a quien antes llamaba amigo, pues sabía que lo que había hecho era imperdonable. 

Moraleja: 

Si un buen amigo no quieres perder, ¡apoyo incondicional le debes ofrecer!

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