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LA ESCALERA DE ALEJANDRO

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Fortuna audaces iuvat (La fortuna ayuda a los audaces)  …y esta historia lo demuestra

  De la vida de Alejandro Magno (356 323 aC.) aunque hace más de 2,300 años de que murió, se saben muchas cosas y situaciones, casi todo mundo ha oído hablar alguna vez de él y todos sabrán que fue un gran líder guerrero que conquistó la antigua Grecia, la mayor parte de Persia y llegó a la India.
 

  Después de tantos años no deja de asombrar cómo haya sido posible que un “muchacho” que murió a los 33 años, lograra tan grandes proezas. Se cuenta que otro gran conquistador, Julio Cesar, lloró cuando cumplió los 33 años al ver que no había logrado ni la mitad de lo logrado por Alejandro de quien era admirador y de quien usaba tácticas en sus propias campañas.

  Fortuna audaces iuvat, La suerte ayuda a los audaces, decían los romanos y esa fue una de las razones que Alejandro Magno lograra tantos triunfos,  aparte de ser un extraordinario militar, su audacia no tenía límites. Simplemente se sentía capaz de todo. Una muestra fue el episodio del monte Ossa.

  En un momento Alejandro se vio con varios frentes de guerra abiertos. Las tribus griegas se encontraban bullendo en disputas internas mientras Alejandro Magno, en pleno apogeo, quería emprender su aventura de conquista por Asia, pero para hacerlo tenía que dejar en paz la Península Helénica. 

  Sabía que tenía que hacerlo rápido antes de que tomaran fuerza las revueltas. El camino más rápido para cruzar de Macedonia a Grecia era el Paso del Temple, en el Monte Ossa, pero un ejército de Tesalios se había apostado en las inmediaciones dispuestos a no dejarlo pasar. Y si Alejandro sabía que urgía llegar a Grecia, también sabía que no podía perder soldados en el camino, por eso el enfrentamiento directo con los tesalios estaba descartado. El problema que se le presentaba era serio: ¿Cómo podían sus huestes cruzar el paso sin dar un rodeo y además, sin trabarse en combate?

  Probablemente para varios de sus generales eso era imposible, pero no para Alejandro Magno que decidió esculpir una escalera en la roca del Monte Ossa, en la ladera que quedaba oculta a la vista del contingente tesalio. Puede ser que algunos de sus generales hayan meneado la cabeza dudando y juzgando de loca la idea, pero Alejandro puso manos a la obra. Reclutó  a 500 esclavos mineros de la zona para convertir la cara de cantera de la montaña que daba al mar en una inmensa escalera. Les prometió libertad y un buen pago, y dio resultado la estrategia porque los mineros trabajaron día y noche a marchas forzadas. La escalera estuvo lista en diez días y, sin esperar siquiera una noche más, Alejandro se sirvió de ella para cruzar por encima del monte, poniendo en la retaguardia enemiga un contingente de 3,000 soldados armados hasta los dientes y dispuestos a combatir.

  Los tesalios aguardaban en su campamento el ataque frontal de Alejandro Magno, pero al día siguiente, éste les regaló la visión de un ejército enfundados en su armadura de la cabeza a los pies, con las lanzas prestas tras los enormes escudos redondos y en formación de combate.
 

  Los macedonios los habían rodeado, habían matado a sus centinelas y estaban dispuestos a aniquilar a las fuerzas tesalias atrapadas entre dos formaciones. El general tesalio no alcanzaba a entender cómo aquel hombre que destacaban orgulloso a la cabeza de sus 35,000 tropas había conseguido que 3,000 de sus hombres cruzaran el paso sin ser vistos ni oídos.
  

Ante semejante demostración de poder, los tesalios dejaron el paso sin presentar batalla y el ejército de Alejandro Magno entró a la península helénica sin sufrir una sola baja.    La figura de Alejandro crecía y la leyenda del gran conquistador empezaba a tomar forma.

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