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¡SE HA TRAGADO ALGO MI BEBÉ!

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Todos sabemos que los bebés tienden a meterse a la boca todo aquello que encuentran a mano, sea comestible o no.  Ahora bien, los adultos debemos prevenir los riesgos que por esa razón pudieran tener los pequeños

Los niños pequeños no son los únicos que se tragan objetos. A algunos, de más edad, les pasa también con el consiguiente riesgo de atragantamiento y asfixia. Pero claro, esto es menos frecuente porque conforme crecen aprenden a diferenciar y pueden avisar si han ingerido algún objeto o no… No obstante, los expertos ofrecen algunas recomendaciones.

El principal peligro es que el niño pueda tragarse un objeto pequeño y este se quede alojado en las vías respiratorias, con el consiguiente riego de asfixia.

En este sentido, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) señala que la presencia de cuerpos extraños en las vías respiratorias de los niños cuando ocurre puede tener consecuencias muy graves”.

Explican que los niños pequeños “son el grupo que más sufre este tipo de accidentes debido a la falta de molares que permitan una buena masticación, la tendencia a introducirse objetos en la boca y la falta de coordinación entre la deglución y el cierre de la glotis”.

De hecho, la máxima incidencia se presenta en menores de tres años, sobre todo, entre los varones.

Los cuerpos extraños ingeridos más comunes por los pequeños suelen ser frutos secos o semillas, así como partes de juguetes o piedras.

“La aspiración de un cuerpo extraño es una urgencia pediátrica que precisa de un diagnóstico y tratamiento precoz”, manifiesta el facultativo.

Por lo mismo, si se ve que el bebé tiene dificultad para respirar es obligada a la realización de una fibrobroncoscopia exploratoria”.

La fibrobroncoscopia es una prueba médica que consiste en introducir un tubo flexible con una cámara en la vía respiratoria, de modo que se puede ver en un monitor el interior de la vía y el objeto que pudiera haber quedado allí alojado.

Este tubo flexible también puede utilizarse para extraer el objeto que obstruye la vía aérea.

No obstante, esto suele hacerse con un tubo rígido y más corto, sobre todo si el objeto es grande.

LARINGE, TRÁQUEA Y BRONQUIOS

Cuando un niño se traga un objeto, este puede quedar retenido en la laringe, en la tráquea o en el bronquio.

Además, los efectos que puede causar también dependen de su forma. De este modo, los objetos grandes, redondos o expandibles producen una obstrucción completa, mientras que los que tienen una forma irregular permiten que pase el aire a su alrededor, de manera que la obstrucción parcial puede pasar desapercibida al principio.

Los especialistas de SEPAR explican que, cuando un cuerpo extraño entra en la vía aérea, el organismo reacciona de forma automática mediante la tos.

Es posible que el objeto sea expulsado con la tos y el problema quede solucionado. Pero también puede ocurrir que el cuerpo extraño se fije en algún punto del trayecto, obstruyendo la respiración en mayor o menor grado, y requiera una intervención médica de urgencia.

“Si lo que el niño se ha tragado es una pila (o batería), la situación puede verse agravada. Estas pilas, debido a su tamaño, pueden quedar alojadas en el esófago y, en menos de dos horas, producen serias quemaduras por reacciones químicas”, detallan los especialistas de Pediatría.

“El hecho de que los síntomas puedan ser en sus inicios muy inespecíficos, sumado a que en la mayoría de los casos no fue presenciada la ingestión de la pila, puede retrasar el diagnóstico y, por tanto, empeorar el pronóstico”, añaden.

“Cuando un niño llega con tos persistente, hipoventilación focal o un cuadro de broncoespasmo que no mejora, el médico debe pensar siempre en la posibilidad de que exista un cuerpo extraño alojado en la vía respiratoria”, aclara el doctor Andrés.

“La exploración clínica puede ayudarnos con el diagnóstico pero, cuando no vemos nada puede tratarse de pequeños cuerpos extraños distales en los bronquios, por lo que debemos insistir en la sospecha diagnóstica”, recalca el neumólogo.

El siguiente paso sería la radiografía de tórax, en la que es posible ver un objeto si este es metálico pero que, en al menos entre el 10% y el 15% de los casos, también resulta normal, por lo que se recomienda realizar una fibrobroncoscopia exploratoria.

Por Purificación León EFE/REPORTAJES

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